Utilizado inicialmente como herramienta natural para la conservación de los alimentos en la época romana, el vinagre se ha convertido en uno de los ingredientes imprescindibles en la cocina antigua y moderna. Tal es su importancia, que durante los últimos años, éste se ha convertido en ingrediente de culto, creando nuevos aromas y perfeccionando sus características sensoriales y organolépticas. Su empleo en la historia ha oscilado entre la utilización en carnes para evitar su putrefacción o en platos cocinados para aumentar su durabilidad (caso del escabeche), hasta su utilización en medicina general y productos de limpieza, entre otros usos.
La palabra vinagre significa “vino agrio”, vinum acre en latín y vinaigre en francés. Todos los vinagres contienen acido acético, procedente de su propia fermentación, ya sea natural o provocada y en algunos otros casos, ácidos tartárico y cítrico, procedente de fermentaciones naturales de frutas. De todos ellos, el más importante es el acético, ya que éste es el que le aporta el sabor y los aromas característicos.
Antaño el vinagre se elaboraba a partir de un vino picado o subido de acidez, a veces de forma natural y otros provocados, con el objeto de aprovechar el exceso de producción de las bodegas. Hoy en día y tras alcanzar el nivel gastronómico adquirido, incluso se destina uvas y vinos para su elaboración exclusiva.
Tipos de vinagres:
La fermentación alcohólica es el principal causante de la creación del vinagre, por tanto y mediante el procedimiento adecuado, se puede obtener vinagre a partir de la transformación de cereales, plantas o frutas:
Vinagre de vino
Es el de mayor producción, el más extendido y el más usado. Este se produce tras la fermentación del vino y puede ser de vino blanco, rosado o tinto, entre otros. En su proceso de elaboración influyen factores tales como el tipo de uva y todos los propios del vino, como la climatología de la zona, el terreno de cultivo o las características propias de cada bodega.
Vinagre blanco
Es el más fuerte de todos. Se produce por consecuencia de la fermentación alcohólica de la caña de azúcar o ciertos cereales. Se utiliza básicamente para productos de limpieza e industrias textiles, productos farmacéuticos y alimentos industriales.
Vinagre balsámico
Es producido a través de largos periodos de maduración, hasta 12 año,con un color oscuro casi negro y su aroma dulzón. Su procedencia es italiana, más concretamente de la zona de Modena, que le da el nombre. Actualmente es el más caro y ha sido uno de los vinagres puestos de moda por las nuevas tendencias culinarias, debido a su atractivo color. En Andalucía, también se produce vinagre balsámico dentro del marco de producción de vinos de Jerez y amparado bajo la Denominación de Origen Vinagres de Jerez, en Cádiz.
Vinagre de sidra
Se obtiene únicamente a consecuencia de la fermentación de la manzana para la elaboración de sidra. Su color, aroma y sabor son más suaves que el vinagre de vino y es más usado en los países del norte de Europa.
Vinagre de arroz
Es ocasionado por la fermentación del arroz, es el más extendido y consumido en los países de cultura oriental. Su color es de ligero dorado muy pálido y de aroma y sabor muy sutil.
En síntesis, el vinagre es obtenido principalmente de tres fuentes, la fruta, cereales y algunas plantas, como la caña de azúcar.
En el marco amparado por la Denominación de Origen Vinagre del Condado de Huelva”, se produce un vinagre viejo de características organolépticas muy apreciadas. Su color es ámbar oscuro, con aroma a roble envejecido y con un sabor suave y personal. Su producción es a partir de viñedos propios de variedad palomino fino y garrido fino y su elaboración es totalmente artesanal, evitando aceleraciones artificiales de fermentación. Como en la vieja usanza, con paciencia y respeto por el trabajo bien hecho, este vinagre madura en bocoyes de madera de roble, en un ambiente perfecto para su cultivo bacteriano, donde la madre es reutilizada y mimada con esmero en cada añada. Sus únicos procedimientos de trasiego y maduración son las manos de su bodeguero, entre “canoas”, “funíes”, el tiempo y bocoyes de roble centenarios.
Con una producción limitada, la bodega familiar Cruz Liroa de Beas (Huelva), ofrece al mercado uno de los vinagres con más calidad, donde la tradición artesanal y calidad de sus métodos, son sus principales estandartes.
Bodegas Cruz Liroa – Ctra. Estación s/n – Beas – Huelva – 626 475 494 / 610 744 065